Fracasó el intento de Paoltroni para intervenir Formosa: se quedó solo y sin el apoyo de su propio bloque
El escenario político nacional sumó un nuevo capítulo de altísima tensión institucional. En plena sesión del Senado, el legislador formoseño por La Libertad Avanza, Francisco Paoltroni, intentó acelerar a fondo con su proyecto para intervenir la provincia de Formosa, gobernada por Gildo Insfrán. Sin embargo, la jugada terminó de la peor manera para el parlamentario: no consiguió el respaldo de ningún sector, incluido su propio espacio político, y la iniciativa naufragó de forma estrepitosa en el recinto.
Paoltroni solicitó la votación sobre tablas de la propuesta, una maniobra que requiere una mayoría especial y un consenso que claramente no existía. La encargada de ponerle un freno público y tajante fue la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, quien argumentó que una intervención provincial reviste una gravedad institucional que impide cualquier tipo de tratamiento exprés. A pesar de manifestar cierta solidaridad con la situación que el senador denuncia vivir en su provincia, la postura del bloque fue unánime a la hora de restarle apoyo político a la moción.
"La intervención de una provincia es una consideración de gravedad institucional y no se puede votar sobre tablas", sentenció la conducción del bloque libertario, dejando expuesto el aislamiento del senador en su reclamo.
El panorama se volvió aún más adverso para el legislador cuando, ante la falta de oxígeno político, decidió retirar el pedido e intentar, sin éxito, que el proyecto regresara a comisión. Fue en ese momento de debilidad cuando la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, tomó la palabra para dar el golpe de gracia y marcar una distancia definitiva con el formoseño.
Villarruel le recordó con frialdad que la falta de acompañamiento era total y absoluta en toda la cámara, exigiéndole que deje de dirigir sus frustraciones hacia la presidencia del cuerpo. La fuerte recriminación desató la furia de Paoltroni, quien comenzó a gritar desde su banca con el micrófono apagado, forzando una escena de extrema tensión que obligó a las autoridades a exigirle calma antes de otorgarle una cuestión de privilegio.