Sin techo: el precio de la garrafa salta 21% y ya hablan de nuevas subas
La suba comenzó a aplicarse en los últimos días en distribuidoras y puntos de venta, donde los nuevos valores ya se reflejan tanto en planta como en la entrega a domicilio, encareciendo aún más un insumo básico.
En paralelo, referentes del sector advierten que este ajuste no sería el último. Según explican, los aumentos forman parte de un proceso de “reacomodamiento de precios” dentro del mercado del gas licuado, lo que deja abierta la puerta a nuevas subas en el corto plazo.
El impacto es directo y desigual: en regiones donde no hay acceso a la red de gas natural, la garrafa es prácticamente la única alternativa, lo que agrava la presión sobre los ingresos familiares, especialmente en los sectores más vulnerables.
A esto se suma un problema recurrente: la fuerte dispersión de precios entre empresas y zonas, que hace que el mismo producto tenga valores muy distintos según el lugar de compra, dificultando cualquier control efectivo y profundizando la incertidumbre del consumidor.
Con este nuevo escenario, el gas envasado se consolida como otro de los servicios que no da respiro en el contexto inflacionario actual, donde los aumentos en energía siguen acumulándose y golpeando de lleno en el bolsillo.
Mientras tanto, la pregunta vuelve a instalarse:
¿hasta cuándo los aumentos en servicios básicos seguirán corriendo por encima de los ingresos?