Frontera en show: acusan a Milei de montar un “operativo mediático” en Clorinda mientras los problemas siguen intactos
El reciente operativo de Gendarmería en la zona de Clorinda volvió a encender la polémica, pero esta vez con un fuerte cuestionamiento hacia el gobierno de Javier Milei. Desde Formosa denuncian que el despliegue contra los pasos clandestinos en la frontera con Paraguay no sería más que un “show” con fines políticos.
Según trascendió, las críticas apuntan a que estas intervenciones se presentan como acciones contundentes, cuando en realidad forman parte de operativos que históricamente se repiten en la zona sin lograr soluciones de fondo.
En los últimos días, efectivos de Gendarmería destruyeron varias pasarelas utilizadas para el cruce ilegal entre Argentina y Paraguay, una práctica que existe desde hace años en la región y que responde a dinámicas sociales y económicas complejas.
Sin embargo, desde sectores locales sostienen que el Gobierno nacional intenta instalar la idea de un “control total” de la frontera, cuando en realidad los pasos clandestinos vuelven a aparecer una y otra vez. La crítica central apunta a que no hay políticas estructurales ni inversión sostenida, sino intervenciones esporádicas con alto impacto mediático.
“El problema no se resuelve con operativos para la foto”, deslizan voces formoseñas, que cuestionan la falta de una estrategia integral para abordar el contrabando, el tránsito irregular y la realidad social de la frontera.
Además, remarcan que este tipo de acciones no son nuevas: operativos similares se vienen realizando desde hace años en la zona sin lograr erradicar el fenómeno, lo que refuerza la idea de que el Gobierno actual estaría reciclando medidas conocidas pero presentándolas como si fueran un avance decisivo.
"Mucho operativo para la foto, pero la frontera sigue igual”
Mientras el Gobierno busca instalar una imagen de orden y control, desde el norte del país advierten que la realidad es otra: los problemas persisten y la frontera sigue siendo una deuda histórica. La pregunta que queda flotando es si se trata de una política real o simplemente de una puesta en escena para la tribuna.