Paro general y marcha federal: ¿Cuándo frenan el país?
Giro radical en la estrategia sindical El sindicalismo argentino pateó el tablero. Tras ver bloqueadas sus opciones en los tribunales nacionales y tras llevar sus reclamos de políticas “antiobreras” hasta la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Suiza, los líderes de la Confederación General del Trabajo (CGT) entendieron que el campo de batalla volvió a estar en las calles.
Para que el golpe tenga el impacto deseado, el triunvirato de la CGT rompió el protocolo interno. En una cumbre poco habitual, los popes de la central obrera dejaron de lado años de recelos e históricas diferencias para sentarse con los referentes de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma. El objetivo es claro: armar un bloque monolítico imposible de ignorar.
La calle como termómetro social Aunque todavía resta pulir la letra chica de la convocatoria y definir las fechas exactas en el calendario, el consenso entre las bases es total. La modalidad elegida no será silenciosa. No se tratará de un simple cese de actividades pasivo, sino de una demostración de fuerza federalizada.
Néstor Vázquez, secretario general de la CTA Autónoma en el ámbito provincial, fue contundente al calificar de "acierto indiscutible" la combinación de ambas medidas de fuerza. Desde el sector argumentan que un paro sin movilización masiva se queda a mitad de camino y no logra el cimbronazo político necesario.
Salarios pulverizados y tensión en aumento El trasfondo de esta alianza sindical de emergencia no es solo político, sino estrictamente económico. Los dirigentes alertan sobre un escenario cada vez más crítico para el bolsillo de los trabajadores en las provincias, donde la precarización y la necesidad de buscar pluriempleo se transformaron en la norma para llegar a fin de mes.
Según los primeros borradores que se manejan en las mesas de debate, la intención de las tres centrales obreras es replicar las marchas simultáneamente en los principales puntos neurálgicos de todo el país. Buscan que el impacto paralice las actividades y obligue al Ejecutivo a recalcular su rumbo económico.