Día del Padre gasolero: las ventas caen y el gasto promedio asusta
Regalos útiles contra la crisis La billetera mandó en el festejo familiar. El informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) dejó en claro que las promociones y los descuentos no alcanzaron para tapar el bache del poder adquisitivo. Aunque se vio cierto movimiento comercial en las jornadas previas, los consumidores cambiaron drásticamente sus hábitos de compra.
Los rubros tradicionales que implican menor desembolso económico salvaron la ropa: Librería e Indumentaria lideraron los repuntes con un modesto avance del 2,1%, seguidos por Calzado (0,4%). Al no haber presupuesto para lujos, los compradores se volcaron de lleno a los productos de primera necesidad o regalos meramente prácticos.
El fin de los "regalos importantes" El impacto de la recesión se siente con fuerza en las provincias. Fredi Vera, secretario de la Cámara de Industria y Comercio de Formosa (CICF), advirtió que la escasez de efectivo modificó el mercado: "La gente ya no tiene dinero suficiente para regalos trascendentales. Quedaron atrás las épocas en que se regalaba un celular, una afeitadora o una moto".
La tecnología fue la principal víctima de este cambio de conducta. El sector de equipos periféricos, accesorios y celulares sufrió un durísimo desplome del 6,1% en sus ventas interanuales, mientras que perfumería y cosmética retrocedió un 3,8%. Los consumidores simplemente huyeron de los precios altos.
El aguinaldo ya tiene dueño La mirada del sector mercantil está puesta ahora en los próximos días, aunque las expectativas de una reactivación mágica son bajas. Desde la cámara empresaria señalan que las familias arrastran un alto nivel de endeudamiento en sus tarjetas de crédito y cuentas corrientes, lo que condicionará el uso del dinero extra.
Los comerciantes estiman que el cobro del Sueldo Anual Complementario (SAC) no irá destinado al consumo de bienes, sino a cancelar deudas pendientes para "no quedar en morosidad" y mantener activas las líneas de financiamiento. Para las pymes, que ya asumen recortes extremos para costear alquileres elevados en zonas céntricas, el panorama exige resistencia extrema.