Alarma en Formosa: se duplicó la desocupación en el último año
El fin del espejismo estadístico
Los nuevos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC terminaron con el relato de las tasas de desocupación artificialmente bajas en la provincia. En apenas doce meses, el desempleo sufrió un salto drástico del 129%. El mercado laboral local pasó de registrar 4.000 desocupados a un piso de 10.000 personas atrapadas en la búsqueda activa sin éxito.
Este incremento responde a un fenómeno combinado: la pérdida de puestos reales y una masa de ciudadanos que, empujados por la crisis económica, se vieron obligados a salir a la calle a buscar ingresos para sostener sus hogares. Sin embargo, la economía provincial no muestra la capacidad de absorberlos.
Más postulantes para menos puestos
El mecanismo que explica este fogonazo en los índices es puramente recesivo. Cuando la necesidad familiar obliga a más miembros del hogar a incorporarse al circuito laboral, pero el aparato productivo está paralizado, el desempleo se multiplica en cadena.
Al cierre del primer trimestre de 2026, los niveles de actividad (44,3%) y de empleo (40,4%) en el aglomerado de Formosa continúan posicionándose históricamente por debajo del promedio de la media nacional. Esto ratifica un escenario crónico de bajo dinamismo laboral que ahora empieza a pasar factura de forma abierta.
Un escenario de máxima presión social
El sector comercial, las pymes locales y la parálisis de la obra pública nacional asoman como los detonantes de este enfriamiento. Con un consumo que no repunta y los costos fijos en alza, la generación de empleo privado formal en la provincia enfrenta barreras infranqueables.
La cifra de 10.000 desocupados marca el registro más complejo de los últimos años para el mercado de Formosa. La provincia ahora debe lidiar no solo con la histórica baja participación de su población en el mercado de trabajo, sino con el reclamo urgente de miles de familias que necesitan respuestas inmediatas para llegar a fin de mes.