La alarmante cifra que sacude a Formosa: cada vez más familias en comedores
El pulso de los barrios
La realidad en los sectores más vulnerables de Formosa está sufriendo un cambio drástico en las últimas semanas. Las ollas populares y los comedores comunitarios, que antes asistían principalmente a niños, hoy ven sus filas colmadas por familias enteras que no logran cubrir la canasta básica alimentaria.
Luis Recalde, un referente social con años de trayectoria en el territorio, encendió las alarmas este martes al describir un panorama complejo. Según sus palabras, el perfil de quienes asisten ha cambiado debido al impacto de la inflación y la pérdida de changas locales.
Nuevos rostros en la fila
"Cada vez más gente llega a nuestros comedores", sentenció Recalde en una cruda radiografía de la situación actual. El dirigente social explicó que ya no se trata solo de un fenómeno focalizado, sino de una marea constante de vecinos que buscan, al menos, asegurar una comida caliente al día.
Lo que más preocupa a las organizaciones barriales es que el presupuesto y las donaciones no crecen al mismo ritmo que la demanda. El desfasaje económico obliga a los coordinadores a redoblar esfuerzos y hacer "magia" con los ingredientes para que nadie se quede con el plato vacío.
Un llamado a la solidaridad
El escenario plantea un desafío urgente tanto para el sector público como para la comunidad formoseña en general. La sostenibilidad de estos espacios pende de un hilo si la tendencia inflacionaria y la falta de empleo formal continúan golpeando los bolsillos más desprotegidos.
Ante este panorama adverso, Recalde apeló a la empatía colectiva y remarcó la necesidad de tejer redes de contención urgentes. El invierno avanza y el termómetro de la necesidad social en los barrios periféricos de la provincia no para de subir.