Heladas y fronteras abiertas asfixian a la "cuenca tomatera" formoseña
El frío quema y el viento rompe
El invierno no da tregua en el norte provincial y Laguna Naick Neck, el corazón hortícola de Formosa, amaneció cubierta de escarcha. Juan Manuel Galeano, productor local, aseguró que la temperatura descendió más de lo esperado y que la situación es límite para los cultivos más sensibles.
"Tuvimos que destapar el tomate porque el viento perjudica el plástico y la cobertura. Es una complicación doble: el frío quema y el viento rompe", relató Galeano a FM Espacios 92.5. Aunque la preparación previa evitó pérdidas totales en su chacra, alertó que otros productores con menos recursos están en riesgo.
La lucha desigual en las fronteras
Salvar la cosecha del clima es solo el primer obstáculo. A la hora de comercializar, los más de 300 productores de la zona enfrentan una competencia que califican de desleal. El ingreso masivo de verduras desde Paraguay y otras provincias argentinas satura el mercado y desploma los precios locales.
"Antes nosotros llevábamos tomate a Clorinda para vender a Paraguay. Ahora el circuito es al revés: viene tomate de allá para acá y nosotros quedamos en la nada", sentenció Galeano, marcando una clara diferencia entre el apoyo que reciben del Estado provincial y municipal, frente a la falta de respuestas de Nación.
El peso de la historia familiar
A pesar del combo asfixiante de heladas y políticas económicas adversas, el abandono de la tierra no es una opción para estos trabajadores. Trabajan campos de tres hectáreas produciendo pimientos, lechuga, acelga y remolacha.
Para la familia Galeano, como para tantas otras, el trabajo en la chacra es un legado que ya lleva más de 50 años. “Esto viene de mis abuelos, mi viejo, mis tíos. Hoy estamos cuatro hermanos metidos todos los días. Uno no se quiere ir de acá, nuestra tierra es lo mejor que hay para producir”, concluyó el productor con orgullo.